Here Comes The Sun

Nombre: jul
Ubicación: Spain

jueves, agosto 24, 2006

Música en la calle

Estos días me he dado cuenta de algo nuevo sobre mi, insignificante pero nuevo - Es curioso cómo, por mucho tiempo que pase uno consigo mismo, siempre acabas descubriendo algo nuevo, nunca te acabas de conocer del todo y cómo podemos esperar conocer a los demás si ni siquiera podemos con la persona con la que estamos todos los días de nuestra vida? Por otra parte me gusta sorprenderme a mi mismo, hace la vida más interesante y siempre nueva -. La pequeña anécdota me asaltó hace un par de días, después de volver de la semana de vacaciones por Salamanca y Asturias.
A mi me encanta la música, escucharla en todo momento y a todas horas. Con ritmo cuando necesito ir por la calle moviéndome, tranquila si necesito pensar o estoy melancólico, mezclas si estoy en un estado normal o tal grupo que le viene muy bien al día,... Desde que me regalaron mi mp3 y aún más con el nuevo y más grande que tengo, voy oyendo música siempre por la calle. Aunque sea un paseo de cinco minutos, enciendo mi mp3 y escucho un par de canciones. Y en el fondo creo que eso es consecuencia de mi cinefilia, de la necesidad de tener una banda sonora en la vida. Creo que la vida sería más soportable, sencilla y animada si nos acompañase la banda sonora de fondo - las risas de las teleseries mejor no -.
El caso en sí es que, a pesar de esta pasión y de escuchar la música siempre en cualquier trayecto que haga, cuando llegué a España no lo puse, ni en Madrid ni en Salamanca. Al cabo de un par de días sí pero al ir a Asturias otra vez volví a moverme sin ello. Y más aún, me ha pasado aquí en Alemania, que aún apenas lo he encendido. A qué viene esto? Por qué de reprente no tengo esa necesidad y casi lo contrario?
Creo que es porque necesito cogerle el pulso a la ciudad. Me guio mucho por todos mis sentidos, no sólo la vista. Por ello creo que, al cambiar de ambiente, necesito volver a tomarle el pulso, acostumbrarme a las sensaciones puras que me causa ese sitio. Cada ciudad tiene su propio ritmo, sus sonidos, sus estridencias, su melodía. Al llegar a ese nuevo sitio, necesito escucharla para guardarla en la memoria, para saber cómo es el sitio, cómo moverme casi. Después de ese tiempo de adaptación ya puedo volver a escuchar la música, porque ya sé lo que es el sitio, lo que da de sí.
Nunca me había percatado hasta ahora, curioso. Pero está bien que lo haga inconscientemente, hay que ver las cosas con todos los sentidos posibles para sacarles todo el jugo, si no apenas arañas su superficie. Os recomiendo probarlo y disfrutarlo.

lunes, agosto 21, 2006

Segundo Paso

Esta es la confirmación de que el blog ha empezado a andar. Para la mayoría sería el primer paso, es lo importante, dar ese primer paso. Yo pienso que eso no basta. El primer paso puede no ser otra cosa que un pequeño desequilibrio del que rápidamente nos recuperamos y volvemos a la posición inicial. Más aún, el primer paso indica un inicio de movimiento pero ni siquiera un cambio de posición. El pie de atrás sigue en el mismo sitio que al principio, sigue en contacto con el estado inicial, no se ha roto ese contacto original. Así pues, es ese segundo paso la confirmación del movimiento, el momento en el que definitivamente nos alejamos de lo conocido para adentrarnos en un camino totalmente nuevo, dejando atrás lo que fue y enfrentando lo que será.
Me gusta la plantilla que uso en este blog. El que la hizo la diseñó bien con ese toque simulando un diario viejo, de hojas amarillentas y letras elegantes. Siempre he querido tener algo así, escribir un diario durante mucho tiempo, que al final tenga que sujetarlo con una goma porque las páginas están despegadas del lomo, aparte del color y las humedades que tengan. Un diario en el que yo escribiría con esa letra llena de giros, cursiva y suave. Desgraciadamente nunca fui capaz de mantener un diario más de un mes y mucho menos escribir así. Puede que sea el problema de ser mitad zurdo mitad diestro, por escribir con la izquierda cuando debería haber aprendido con la derecha, porque los zurdos tenemos peor letra en general o porque mi coordinación psicomotriz y mi habilidad manual nunca quedarán reflejadas en un libro -en cualquier caso, no positivamente-. Lo único cierto es que nunca podré a no ser que deje todo lo que hago y me dedique exclusivamente a la caligrafía. Y aún así.
Por qué este blog ya que nunca fui capaz de mantener un diario? No me bastaba con el flog, los mails comunes y privados y la página web? Por qué me empeño en seguir haciendo estas cosas? La verdad, no lo sé. Elias Canetti, escritor búlgaro, dijo una vez algo que me encanta: "Necesito personajes. Sólo puedo subsistir repartido en personajes. Soy demasiado fuerte para permitirme vivir indiviso. Temo la destrucción que podría brotar de mi." Quizá tenga algo que ver con esto, quizá yo necesito escribir, purgar lo que llevo dentro y dejarlo en algún sitio. Quizá es la forma para que no 'brote destrucción de mi', para conservar mi humor. No lo sé. Sólo sé que las cosas son así. También temo desarrollar algún día una esquizofrenia galopante, si es que se puede desarrollar así de simplemente, pero eso son cosas de las que me preocuparé en un futuro al que no sé si llegaré. Mientras, sigamos en el ahora, que es más real.
Y el ahora es esto, este nuevo espacio recién creado donde divagar, donde dejar pensamientos que seguramente no valgan la pena ser pronunciados. En internet, por muy horribles que sean, no desentonarán con muchas de las cosas que pueden encontrarse y, quien no quiera leerlo, no tiene porqué hacerlo, ni siquiera ponerse unos cascos a todo volumen para no escucharme. Quien quiera, bienvenido.
Este viajero de los teclados se despide por hoy. Saludos en clave de sol.

jueves, agosto 17, 2006

Principio

Se inicia una nueva andadura de este personaje llamado habitualmente Julián o Jul o Juli o Yuli o Yul o Julitros o...
Esta primera entrada sólo corresponde a una prueba, un intento de ver si esto funciona como yo creo. El tiempo también es un bien escaso en estos días así que no conviene extenderse demasiado.
Por ahora, simplemente decir: 'Bienvenidos'